Por el Maestro Aivanhov
"Aquél que tiene demasiada confianza en sí mismo, provoca a los demás: se crea enemistades y se pasa su tiempo enfrentándose y ajustando cuentas. Debería considerar un poco su actitud y decirse: «No soy ni tan sabio ni tan bueno ni tan fuerte, por tanto voy a poner mi confianza en Aquél que es omnisciente, todo amor y todopoderoso.» Así, gracias a esta duda hacia sí mismo y su fe en Dios, permitirá al Señor entrar en él, manifestarse a través suyo, y por todas partes donde vaya, será portador de paz y de armonía.
Siendo humildes ante el Señor, Él podrá manifestarse a través vuestro y entonces obtendréis el verdadero poder, el poder espiritual. Vuestra salvación está en la conciencia de que por vosotros mismos sois poca cosa, y que vuestra grandeza procede sólo de Dios. Podéis «creer en vosotros mismos», pero con la condición de que a través de «vosotros», sea en Dios en quien creéis, porque Él es el único que merece ser creído."
Omraam Mikhael Aivanhov
2) Pensamiento seleccionado: lunes 20 de septiembre de 2004
"¡Tantas capas opacas se interponen entre nuestra conciencia ordinaria y nuestra conciencia divina! Por esto, lo más importante que debemos hacer, es aplicar los métodos que nos permitirán disgregar los posos, las escorias que nos impiden manifestar la sabiduría, la fuerza y el amor divinos.
Los alquimistas del pasado buscaban el disolvente universal. ¿Por qué? Querían disolver esta materia opaca que se hallaba en su interior, mala inspiradora y peligrosa conductora que impide la unión con Dios. Y ¿queréis saber cuál es el mejor disolvente? La humildad. Pero este disolvente sólo actúa con eficacia si sabemos porqué y cómo debemos ser humildes; porque no se trata de despreciarse, de rebajarse sin discernimiento. Una humildad mal comprendida puede causar tantos daños como el orgullo. La verdadera humildad es aquella que nos permite disolver nuestra naturaleza inferior con el fin de identificarnos con la Divinidad."
Omraam Mikhael Aivanhov
3) Pensamiento seleccionado: 8 de febrero de 2004
"Es orgulloso aquél que se imagina que no depende de nada ni de nadie, exactamente igual que una bombilla que pretende dar luz olvidando que es la central eléctrica quien le suministra la corriente. El hombre humilde, al contrario, sabe que no es un ser aislado, que nada depende de él, y que si no permanece unido al Cielo, no tendrá fuerza, ni luz, ni sabiduría; siente que es el eslabón de una cadena infinita, el conductor de una energía cósmica que viene de muy lejos y que, a través suyo, fluye hacia el resto de los hombres. Y mientras el orgulloso que cree que sólo depende de sí mismo y olvida el origen de las corrientes que se manifiestan a través suyo, termina tarde o temprano, por perderlo todo, el hombre humilde es como un valle regado por el agua que desciende de las cumbres para fertilizar las llanuras: recibe las fuerzas que brotan de las montañas, y entonces conoce la abundancia. Aún no hemos comprendido toda la riqueza de la humildad."
Omraam Mikhael Aivanhov
4) Pensamiento seleccionado: sábado 4 de febrero de 2006
"La
humildad es una virtud mal comprendida… La humildad no consiste en
rebajarse siempre, sino en dirigir nuestra mirada hacia lo alto, hacia
los seres superiores a nosotros. Contemplando a estos seres,
instintivamente nos comparamos con ellos, y evidentemente nos sentimos
insignificantes. Es cierto, pero no debemos contentarnos en quedarnos
así sin hacer nada contemplando a estos seres magníficos; es preciso
avanzar. Porque la verdadera humildad lleva al ser humano hacia la
perfección. Cuando se quiere imitar a aquellos que nos superan,
avanzamos. Cuando queremos llegar a ser perfectos como el Señor nos
volvemos verdaderamente humildes. Algunos dirán al contrario que es
orgullo. Pues bien, se equivocan. ¿Cómo Jesús, que insistió tanto en la
humildad, habría podido incitar a los humanos hacia el orgullo cuando
dijo: «Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto?»
Reflexionad y comprenderéis que, tomando como ideal alcanzar la
perfección del Señor, progresáis en la verdadera humildad."
Omraam Mikhael Aivanhov